01 de Diciembre de 2022

La Economía Social y Solidaria

2022-11-23

Por: Sergio Osmín Sabillón Reyes

Como una respuesta inmediata contra la desigualdad, que el sistema imperante ha generado y genera, surge como concepto en la mitad del Siglo XX, la Economía Social y Solidaria, misma que propone prácticas alternativas al sistema económico actual, mediante la aplicación de valores universales, como la equidad, la justicia, la fraternidad económica, la solidaridad social, el compromiso con el entorno y la democracia directa, valores que de acuerdo a su marco conceptual, son los que deben regir la sociedad y las relaciones entre quienes la integran.

La economista Ana Novillo Martín, describió en 2016 con mucho acierto, estas conceptualizaciones. Producto de la excesiva profundización del sistema imperante y principalmente en países con economías dependientes, como el nuestro, la Economía Social y Solidaria se enfrenta a nuevos retos para seguir creciendo y fortaleciéndose como agente político, social y económico.

Estos retos, van desde lo político sectario hasta lo ideológico práctico, elementos estos que constituyen barreras históricas, que se podrán derrumbar con el concurso de los grupos sociales, organizados y compenetrados, que su concurso en el sistema productivo, conllevará al país a mejores rutas y a nuestra sociedad, alcanzar mejores niveles de vida.

¿Cuál será el papel del Estado hondureño, en la puesta en marcha de la economía social y solidaria? Contrario a lo que más de un trasnochado piense o pueda decir, la responsabilidad total de la misma, les corresponderá a los grupos sociales organizados, con la dirección y apalancamiento técnico y financiero de entidades privadas sin fines de lucro, pero que, ante las circunstancias vividas en Honduras en los últimos quinquenios, se adelantaron a los acontecimientos y ostentan desde ya una sólida estructura que derivará en los éxitos previstos. Siendo lo anterior una realidad institucional, el papel del Estado será exclusivamente el de facilitador y vigilante del proceso, que, desde ya, garantiza el cumplimiento de los propósitos previamente formulados